Cuando tratamos un SIBO, es habitual llevar a cabo una dieta baja en FODMAP; siglas en inglés de Oligosacáridos, Monosacáridos y Polioles Fermentables y se trata de un grupo de alimentos altamente fermentables en el intestino. Así, la dieta baja en estos compuestos es una gran estrategia dietética para mejorar y disminuir los síntomas de personas con patologías digestivas.
Algunos frutos secos son ricos en estos FODMAP; por ejemplo, los anacardos son ricos en galactanos y fructanos y los pistachos en fructanos por lo que comerlos pueden empeorar la sintomatología.